La sociedad de consumo y la globalización de la economía se han convertido en factores determinantes del cambio en las condiciones de vida de los ciudadanos del mundo, y han agudizado la pobreza y ampliado el abismo entre ricos y víctimas de la exclusión social, debido al afán frenético en la búsqueda, para algunos, de los medios de subsistencia que les permiten satisfacer sus necesidades básicas biológicas que mantienen la vida, y para otros, de la adquisición cada vez mayor de otros bienes tal vez no tan indispensables pero sí deseados a toda costa.
El interés por el tener se ha ubicado, en primer lugar, en la jerarquía de los valores de la cultura contemporánea; este tipo de interés ha des-centrado la conciencia humana de lo que tradicionalmente se ha denominado el cuidado, como actitud que crea preocupación por hacer todo lo posible en el mejoramiento de la calidad de vida para el desarrollo humano digno; esta actitud cuidadosa primigenia y esencial, que se origina en el impulso de autoprotección y protección de otros más frágiles, es natural a la especie humana tanto como en otras especies vivas.
La busqueda de resultados cientificos, en muchas ocasiones, tienen a superar los limites morales establecidos por la sociedad y la ley, cuando se pretende por encima de la dignidad humana buscar las respuestas que en muchas ocasiones pueden generar traumatismos y pueden vulnerar los derechos de las personas o cosas que se son utilizados para alcanzar este fin.
Personalmente considero que a pesar de la decadencia actual de la sociedad, es pertinente que al momento de apostar por un procedimiento cientifico que pueda conllevar a un resultado util para nuestra sociedad, se debe respetar de manera indeludible la vida, la honra y los que intervienen en este proceso deben mantener los principios eticos que les han sido inculcados en el desarrollo de su vida profesional.
REFERENCIAS: